Crónica y Galería Salida Extraordinaria Cristo de los Desamparados

DSC 0229 Sevilla recuperó una vieja estampa tras un siglo: el Cristo de los Desamparados en un paso procesional. Muchas personas descubrieron la fabulosa talla que saliera de la gubia del jiennense Martínez Montañés hace cuatrocientos años. El pasado sábado, 10 de junio, se ponía punto y final a la celebración de esta efeméride con una salida procesional de rogativas, materializándose así, el enorme trabajo y tiempo dedicado por la Orden Carmelita y nuestra Archicofradía de cara a este día histórico.

A las siete y media de la tarde se abrían las puertas de la iglesia conventual del Santo Ángel, previa oración dedicada a los desamparados del mundo, y comenzaba a salir un amplio cortejo formado por las representaciones de distintas hermandades de Sevilla. La Lanzada, como cofradía que tuvo al crucificado de Montañés como titular, o San Bernardo, por su gran colaboración en la salida prestando su paso procesional, cerraban el cortejo junto con nuestra Archicofradía que, aparte de representación, su propio cuerpo de hermanos acólitos se encargaban de ir abriéndole paso al Cristo de los Desamparados.

A la voz de los Villanueva, la calle Rioja abarrotada de público a pesar del calor típico en la ciudad en estas fechas y la marcha real e Ione interpretadas por la Banda de Música de la Oliva de Salteras, retrotraían a cualquiera a un Miércoles Santo. Todo el cortejo, de manera sobria y elegante como marca el carácter de una procesión de rogativas, se adentraba en el centro de Sevilla.

La procesión discurrió por entornos tan cofrades como la Campana, las calles Sierpes y Cuna o la Plaza del Salvador, donde una masa de gente se agolpaba. Autóctonos, extranjeros y numerosos fotógrafos que intentaban hacerse con la foto del autor jiennense, que preside la plaza, viendo la llegada de una de sus obras cumbres.

Comenzaba a caer la noche cuando, con la magnífica interpretación de Amarguras, llegaba el Cristo de los Desamparados a Plaza Nueva. Las nubes continuas de incienso y el color verde de los numerosos árboles que adornan la plaza que defiende San Fernando crearon bellísimas instantáneas en el ya ocaso de esta procesión que quedará para la historia y el recuerdo.

Tras recorrer a buen paso la calle Méndez Núñez, la cruz parroquial llegaba de nuevo a las puertas del convento minutos antes de la hora prevista, las once y media. El cortejo, con la misma compostura que había guardado durante todo el recorrido, entraba en el templo y formaba a los lados mientras que el Cristo de los Desamparados, a los sones de La Sagrada Lanzada, se despedía de Sevilla. Las puertas del convento se cerraban y una última oración y las muestras de agradecimiento a todas las personas y corporaciones que hicieron posible este histórico evento ponían punto y final a esta salida extraordinaria.

Fotos: Pilar Pérez y Periodista Cofrade

Texto: Álvaro Holgado

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